Esta terapia se basa en la estimulación táctil de estos puntos nerviosos a fin de calmar dolencias o estimular su buen funcionamiento; y la reflexología facial trabaja concentrándose en los más de 500 puntos reflejos que se encuentran en el rostro.

A través de presiones manuales y movimientos cortos y dinámicos sobre el rostro y el cráneo, se equilibran las alteraciones orgánicas, físicas y emocionales, logrando el bienestar. Se obtiene además un beneficio estético, ya que al presionar y estimular la circulación del rostro, se devuelve la tensión a los músculos y se irrigan las líneas de expresión, logrando una apariencia más tersa y suave. Los resultados anímicos se basan en la regulación del metabolismo y la activación y estímulo de la micro circulación. Devolviendo el equilibrio, se termina con molestias como la falta de memoria causada por el cansancio mental, el insomnio, la angustia y la fatiga.
En medicina, la reflexología facial suele utilizarse de apoyo en el tratamiento de parálisis facial, neuralgias, epilepsia, daños cerebrales, desequilibrios hormonales, tartamudez o dislexia, estrés y problemas de columna o postura, entre otros.
